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05.2021

Prevenir una trombosis gracias al deporte

La actividad física moderada combinada con una buena alimentación y la eliminación del alcohol y el tabaco contribuirá a mejorar el sistema muscular y cardiorrespiratorio y la salud ósea. El estilo de vida juega un papel muy importante en la prevención de trombos, así, cuidar estos aspectos es esencial para reducir el riesgo.

Los confinamientos, el teletrabajo y una vida sedentaria son factores que multiplican las probabilidades de sufrir trombosis y embolia pulmonar, por lo que es esencial realizar actividad física moderada. Así lo explica un estudio publicado por la National Library of Medicine (NIH), que señala que existe una relación entre el tiempo que una persona permanece sentada y el riesgo de embolia pulmonar idiopática.

 

 

Para realizar la investigación, se utilizó una muestra formada por 70.000 mujeres en un período de estudio de 18 años, la conclusión del cual determinó que el riesgo de embolia pulmonar era más del doble en las mujeres que llevaban una vida sedentaria en comparación con las que eran más activas.

¿Qué es un trombo y cuáles son sus síntomas?

La trombosis se produce cuando se forman uno o más coágulos de sangre (trombos) en un vaso sanguíneo y lo obstruyen. Esto puede ocurrir tanto en las venas como en las arterias.

Según la Agencia Europea del Medicamento (EMA) los síntomas de una trombosis son: dificultad para respirar, dolor en el pecho, hinchazón de la pierna, dolor abdominal persistente, dolor de cabeza intenso y visión borrosa.

¿Por qué hacer deporte puede ayudarte a prevenir un trombo?

El movimiento favorece la circulación de la sangre por los vasos y evita que quede estancada, por lo que el ejercicio físico se convierte en un elemento clave para la salud del sistema cardiovascular. Tal como detalla la Fundación Española del Corazón (FEC), el esfuerzo físico moderado tiene, en general, un efecto antitrombótico, al disminuir el riesgo de oclusión de las arterias coronarias por un trombo, ya que están dilatadas.

De esta forma, el ejercicio produce dilatación de los vasos, lo que da un mayor margen a la sangre para fluir; el tamaño y las paredes del corazón aumentan ligeramente, cosa que optimiza su capacidad de llenarse y vaciarse; y mejora el retorno venoso.

Existen muchas causas que no se pueden controlar, como serían las genéticas, pero lo que se puede hacer es intentar prevenir trombos y embolias mediante la práctica regular de deporte. Caminar es uno de los ejercicios más fáciles de realizar y está al abasto de cualquiera pero, además, existen otros ejercicios aeróbicos que ayudan a mejorar la circulación de la sangre como puede ser la natación, el ciclismo o carrera moderada. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar un mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio para evitar llegar a desarrollar problemas de salud o agravar algunos existentes.

En caso de trabajar sentado, es muy importante levantarse de la silla a menudo y cambiar de posición cada pocas horas, ya que el movimiento es muy importante no solo para la correcta circulación de la sangre, sino también para evitar problemas de espalda.

Fuente: El Mundo Deportivo

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